Algunas cantatas para el triduo de Pascua

Posted on 04/04/2013

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Pasarán aún días hasta que pueda retomar el ritmo normal de este diario, pero hoy que termina el triduo de Pascua le dedico unos minutos a las cantatas a las que he podido dedicarle tiempo estos días.

Hace tiempo que conocía Chist lag in Todes Banden que, entre otras cosas, fue la primera cantata de Bach que escuché en el formato de Una Voz por Parte. Esta cantata coral es una de las primeras obras vocales que se conservan de Bach y a ese carácter primerizo me resulta más evidente que, por ejemplo, en el Actus Tragicus del que escribía hace poco. La cantata BWV 4 tiene todas las virtudes de las tempranas obras de Bach, pero su brillantez es muy superior a su profundidad. Sigo disfrutándola a menudo y fue un estupendo despertar de este Domingo de Resurrección que seguía a un triduo de dolores no sólo en lo religioso, sino también en mi vida cotidiana, pero queda hoy algo relegada tras el fabuloso descubrimiento de estos días.

El Oratorio de Pascua me asalta como una maravilla inesperada. Parodiado de una cantata profana previa, es un prodigio de alegría barroca que comienza con algo increíblemente parecido a un concierto. Un movimiento instrumental rápido, otro lento (un nuevo añadido a mi listado de momentos favoritos de Bach) y un tercero rápido en el que de pronto irrumpe el coro. Sin embargo, el momento absolutamente inolvidable de esta obra es un aria para tenor, Sanfte soll mein Todeskummer, uno de los momentos cumbres de la historia de la música. Estos cuatro movimientos tienen buena parte de la culpa de que apenas haya conseguido avanzar en el resto de piezas de Bach para la Pascua.

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Posted in: Escucha