Las cantatas fúnebres de Bach (III): BWV 157. Ich lasse dich nicht, du segnest mich denn

Posted on 13/03/2013

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En el repaso de las cantatas fúnebres de Bach que vengo haciendo las últimas semanas, toca ahora escuchar una obra sin duda menor pero llena de encanto y sentimiento. Se trata de la cantata compuesta para el funeral de Johann Christoph von Ponickau, chambelán y juez de la corte sajona, celebrado el 6 de febrero de 1727 en la iglesia de Pomβen. La cantata sería reutilizada con posterioridad en la festividad de la Purificación de la Virgen sin necesidad de retoque alguno ya que la figura de Simeón, fundamental en esa celebración, se había convertido en la época barroca en paradigma de la aceptación de la muerte.

Las necesidades del momento obligaron a Bach a orquestar la obra de forma atípica dándole todo el papel protagonista a dos voces, tenor y bajo, y a tres instrumentos solistas, flauta travesera, oboe d’amore y violín. Esta orquestación le da a la cantata un aire de música de cámara que aumenta su encanto.


La cantata en la versión de Gustav Leonhardt. Sigue aquí el texto.

En el primer movimiento, tras una deliciosa introducción instrumental, bajo y tenor recitan con actitud piadosa y siguiendo un patrón imitativo que puede inspirarse en el sentido del texto las famosas palabras de Jacob al ángel con el que luchara durante toda una noche: ¡No te dejaré, si no me bendices! En el aria que sigue, destaca el registro grave del obbligato del oboe, que contrasta con el predominio de los agudos en el movimiento anterior. El tenor desarrolla el tema del apego a Dios enunciado en el dueto inicial con notas largas y sostenidas.

Al recitativo, le sigue un aria para bajo que, a pesar de centrarse en la consideración de la muerte, constituye el movimiento más vivo de la cantata. El obbligato para violín y flauta es tal vez mi elemento favorito de la obra. En la segunda parte del aria, el ritmo vivaz se ve interrumpido por tres veces por un recitativo mucho más lento que siempre culmina con la recuperación del tema principal del movimiento. La cantata termina con una armonización de la última estrofa del himno Meinen Jesum laβ ich nicht de Christian Keymann.

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Posted in: Escucha