Sobre trabajo y autores prolíficos

Posted on 24/02/2013

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John_Zorn_+_Ennio_Morricone,_1983
Dos prolíficos: John Zorn y Ennio Morricone

En una entrevista que acabo de descubrir en la que John Doran le pregunta a Ennio Morricone -a juicio del que escribe el más brillante compositor de la segunda mitad del siglo XX- sobre prácticamente todo lo que hay que preguntarle, Doran muestra su admiración por lo ingente de la producción del músico. Dejando aparte sus composiciones para conjuntos clásicos, su trabajo en el jazz y la música improvisada y el enorme número de composiciones y arreglos pop, Morricone escribió bandas sonoras para más de una decena de películas por año durante casi veinte. Incluso hoy sigue componiendo a lo que muchos llamarían un ritmo frenético.

Morricone responde a Doran con una modestia y un sentido del humor que no hacen sino aumentar nuestra admiración por él. No me parece tanto, dice, componer doce o trece cantatas en un año. Si piensas en Bach, por ejemplo, él solía componer una a la semana. Tenía que componer a un ritmo tal que su música pudiera interpretarse en la iglesia cada domingo. De modo que si me comparo con Bach, yo estoy prácticamente en el paro. Y sigue: Y Bach no sólo compuso música para cada domingo, sino que además escribía para muchísimas otras ocasiones. Su producción es enorme y, por supuesto, acostumbraba a trabajar de la mañana a la noche, que es lo que yo hago. Ésa es la única cosa en la que se nos puede comparar a Bach y a mí, de todos modos, en que trabajamos sin parar. Pero es que si tu trabajo es ser compositor, la única cosa que tienes que hacer es componer.

Acabo este post con dos momentos de su discografía que están entre mis favoritos:


La banda sonora de What Have You Done to Solange, con la infinita Edda dell’Orso


Suite de la banda sonora de la película Quattro Mosche di Velluto Grigio, de Dario Argento

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