Bach Academie Brugge (III)

Posted on 29/01/2013

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El último día del festival comenzó con un formidable recital de órgano a cargo de Ton Koopman. Tal vez no exista otro músico capaz de recorrer el camino que lleva de Sweelinck y Frascobaldi a Bach con la brillantez de Koopman y es algo que se notó en la Capilla O.L.V. Van Blindekens, cuyo pequeño órgano demostró tener una riqueza de tonos y registros sorprendente. Koopman buceó en las fuentes que llevan hasta la música para órgano de Bach en un itinerario cuyo único punto débil fueron las obras de Peeter Cornet, un músico al que no conocía y cuyas variaciones sobre el Salve Regina me dejaron completamente frío. Aparte de obras de Sweelinck, Froberger, Frescobaldi, Buxtehude y el propio Bach, Koopman rescató una pieza anónima de iniración popular absolutamente deliciosa.

Les Passions de l’Âme es el cartesiano nombre de un conjunto procedente de Berna y especializado en la interpretación de música barroca. Para este festival ofrecieron un recital que recorría la obra de varios miembros de la familia y el entorno de Johan Sebastian Bach cuyo denominador común es el nombre de Johann. Esta excusa, algo traída por los pelos, les permitió armar un programa de enorme coherencia y atractivo cuyos puntos álgidos fueron tres piezas para las que el conjunto contó con la participación del notable contratenor Christopher Ainslie: el lamento Ach, dass ich Wassers gnug hätte, de Johann Christoph Bach; una cantata, simple pero efectiva, de Johann Kuhnau, y la magnífica Vernügte Ruh, beliebte Seelenlust, BWV 170, una de mis cantatas favoritas de Bach, a la que vuelvo a menudo tanto en sus mejor versión con contralto (Bernarda Fink) como en la legendaria grabación de Andreas Scholl con Philippe Herreweghe.

El festival se cerraba con la interpretación de cuatro cantatas compuestas por Bach durante su primer año en Leipzig. El Collegium Vocale Gent, bajo la dirección de Herreweghe, ofreció uno de esos conciertos que no se olvidan en la vida. Las cuatro cantatas elegidas –Herr, wie du willt, BWV 73, Sie werden euch in Bann tun, BWV 44, Ich, elender Mensch, BWV 48, y Ich glaube, lieber Herr, BWV 109- comparten coros de apertura (y, en el último caso de cierre) absolutamente impresionantes y una construcción basada en la invitación a la confianza en el Señor en situaciones de desesperación. El conjunto que dirige Herreweghe ofreció interpretaciones en el más puro estilo de la casa: de una hondura exquisita y de una nitidez prodigiosa. La presencia de mi idolatrado Marcel Ponseele al oboe no hizo sino terminar de culminar una experiencia única.

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