La cantata para el día de Año Nuevo BWV 190. Singet dem Herrn ein neues Lied

Posted on 01/01/2013

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En Soli Deo Gloria, hemos recibido el año escuchando Singet dem Herrn ein neues Lied (Cantad al Señor un cántico nuevo). Bach compuso esta cantata en Leipzig para el día de Año Nuevo de 1724, es decir, la estrenó la semana siguiente al Magnificat y al trío de cantatas del que escribía en un post anterior. Por desgracia, la obra ha llegado hasta nuestros días mutilada. De los dos primeros movimientos, se conserva sólo la parte vocal y los violines. Sin embargo, las partes faltantes han sido más fáciles de reconstruir gracias al hecho de que habitualmente el primer y el último movimiento de una cantata suelen tener la misma instrumentación.


El primer movimiento de la cantata en la versión inmejorable de Masaaki Suzuki

Sin duda, el movimiento más destacable es el coro que abre la obra, que combina fragmentos de distintos salmos y de la traducción de Lutero del Te Deum. Se trata de una pieza de estructura tripartita en la que el canto al unísono del Te Deum sirve de bisagra entre cada parte. La primera parte tendría forma concertada, la segunda sería una fuga y la tercera retomaría, de forma abreviada, el material de la primera.

El segundo movimiento consiste en una coral -que continúa con la traducción alemana del Te Deum- en la que se intercalan fragmentos de recitativo. El aria para alto que sigue comienza con un ritornello instrumental delicioso que no encuentra en la parte vocal que le sigue la misma inspiración (como diría la señorita SoliDeoGloria, ¡qué gran movimiento para un politono!). El segundo aria llega después de un recitativo secco y comienza con una parte obbligato que en algunas interpretaciones queda a cargo de un violín y en otra de un oboe d’amore. La parte vocal consiste en un dueto para tenor y bajo que utiliza la técnica de la imitación. Probablemente sea, junto al coro inicial, el otro único momento destacable de la obra. La utilización anafórica del nombre de Jesús -con el que también termina el movimiento anterior- al inicio de cada verso parece tener que ver con la festividad de la circuncisión del Señor que se celebra el primero de enero.

Tras un nuevo recitativo, la cantata termina con una harmonización de la segunda estrofa del himno Jesu, nun sei gepreiset, escrito por Johannes Herman en 1593. Al final de cada verso, trompetas y percusión puntúan el canto, dándole a la obra la solemnidad que el día exige.

Aquí podéis seguir el texto de la cantata en alemán y castellano. Y aquí encontraréis diversas grabaciones de la obra.

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