Una introducción a BWV 244a. Klagt, Kinder, klagt es aller Welt

Posted on 17/12/2012

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[Aparte de las cantatas escritas para las festividades del calendario litúrgico, Bach compuso toda una serie de cantatas para diversas ocasiones: bodas, funerales, consagraciones de una iglesia o de un órgano, renovaciones del consejo municipal… De entre ellas, siempre he sentido predilección por las cantatas fúnebres, dos de las cuales -la BWV 106, Gottes Zeit ist die allerbeste Zeit, conocida como Actus Tragicus, y la BWV 198, conocida como Trauer-Ode– se encuentran entre mis composiciones favoritas de Bach. Ahora acabo de descubrir la reconstrucción que Andrew Parrott ha hecho de la cantata perdida Klagt, Kinder, klagt es aller Welt.]

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El príncipe Leopoldo de Anhalt-Cöthen

El 19 de noviembre de 1728 murió el príncipe Leopoldo de Anhalt-Cöthen. Johan Sebastian Bach, que había sido años atrás -posiblemente los más felices de su vida- Capellmeister de su corte y que aún ostentaba el cargo de modo honorario, fue el encargado de componer la música para los funerales, que no habrían de celebrarse hasta la primavera siguiente -al parecer, el cadáver fue embalsamado durante el invierno a la espera de un momento climatológicamente más favorable para honrar al difunto príncipe. Finalmente los ritos fúnebres tuvieron lugar durante dos días. El 23 de marzo, al anochecer, comenzó la ceremonia del entierro, que, según cuentan los prolijos relatos de la época, se prolongó hasta pasadas las dos de madrugada. Al día siguiente -en realidad, pocas horas después de acabado el entierro- se celebró un oficio memorial. De la música que Bach escribiera para esta ocasión no nos ha llegado ni siquiera una nota.

Sin embargo, sí que se ha conservado una copia de un librito conmemorativo del acto que recoge el texto escrito por Picander -colaborador habitual de Bach durante aquellos años en Leipzig- al que Bach habría puesto música. El texto permite suponer una larguísima cantata dividida en cuatro partes y con un total de 24 movimientos.

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Portada del librito conmemorativo con la cantata fúnebre

Aunque no se haya conservado la música de esta cantata, muy pronto los estudiosos se dieron cuenta de que la mayor parte de los arias y coros de la obra se correspondían en su estructura y encajaban sílaba por sílaba con movimientos de otras dos obras de temática relacionada con la muerte y que Bach había escrito y estrenado menos de dos años antes, dos auténticas obras maestras además: La Pasión según San Mateo, BWV 244, y la cantata fúnebre conocida como Trauer-Ode, BWV 198. La práctica de parodiar movimientos de otras obras para dar forma a una nueva es habitual en la abundantísima y casi siempre compuesta contra reloj producción bachiana, y, si bien muchas veces la falta de tiempo estaba en el origen de estas parodias, en otras ocasiones la intención era la de explotar en un nuevo contexto los momentos más logrados de obras previas. En este caso, la ocasión era perfecta: Bach quería homenajear al que había sido el más generoso de sus mecenas y seguramente decidió utilizar partes de dos obras especialmente brillantes y que en aquel momento sólo se habían interpretado una única vez y en otra ciudad.

Gracias a este hallazgo es posible reconstruir buena parte de la cantata, siempre, eso sí, de forma necesariamente especulativa, ya que, aunque la práctica mencionada es habitual en Bach y encaja a la perfección en el contexto, no existe ninguna prueba concluyente que demuestre que se utilizara en este caso. Además tampoco era infrecuente que, a lo largo del proceso de adaptación de la música antigua a los nuevos textos y circunstancia, Bach realizara cambios en la partitura de mayor o menor alcance. Siguiendo este método, se han conseguido publicar partituras y, en algunas ocasiones, representar en público reconstrucciones parciales que dejaban sin música todos los recitativos y el coro de la segunda parte de la cantata, al que, por no ser en verso, no se le podía adecuar a ninguna parte de las obras parodiadas.

Sin embargo, durante la década pasada, Andrew Parrott, uno de los principales intérpretes y estudiosos de la obra de Bach, consiguió realizar una reconstrucción integral de la obra, encontrando en la cantata BWV 198 el modelo para el coro que seguía sin música y basando en procedimientos habituales en las dos obras “madre” la reconstrucción o recreación de los recitativos. Así, con su Taverner Consort, ha interpretado a menudo la obra en directo y, finalmente, el año pasado, ha publicado una grabación en disco.

Los resultados de las investigaciones de Parrott han aparecido en un artículo de la revista Early Music de la universidad de Oxford. En él, Parrott no sólo explica los procedimientos para la reconstrucción de la cantata, sino que además consigue proponer una hipótesis de la utilización de las distintas partes de la obra en el contexto de los funerales del príncipe Leopoldo. Parrot está de acuerdo con Alfred Dürr en la improbabilidad de la hipótesis propuesta por algunos estudiosos de que el texto que ha llegado hasta nosotros sea sólo parte del trabajo de Bach y Picander para la ocasión y propone una utilización de las cuatro partes de la cantata en la cual la tercera habría sido interpretada de noche durante el entierro -el texto deja poco lugar a dudas al respecto- y las otras tres en el funeral del día siguiente. La hipótesis de otra obra pérdida parece apuntar a una confusión entre la obra y otra formidable composición fúnebre de Johann Ludwig Bach, un primo lejano de Johann Sebastian.

La cantata tal y como queda reconstruida es una verdadera recopilación de grandes éxitos de dos obras mayores de Bach, un pastiche de primer orden del que llevo varios días absolutamente enamorado.

[Nota: No he encontrado en internet ningún enlace que permita escuchar la versión del Taverner Consort de Klagt, Kinder, klagt es aller Welt. Sin embargo, en YouTube puede escucharse y verse -dividido en 24 vídeos, uno por movimiento- esta otra reconstrucción realizada por el Ensemble Pygmalion.]

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Posted in: Escucha