Una introducción a BWV 61. Nun komm der heiden Heiland

Posted on 02/12/2012

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I. Introducción

En 1524 Martín Lutero tradujo al alemán y puso música al himno Veni, redemptor gentium, escrito por San Ambrosio de Milán. A partir de ese momento, Nun komm der Heiden Heiland se convirtió en el principal himno protestante para el Adviento. Es lógico, por tanto, que Bach iniciara tres ciclos de música para el año litúrgico dentro de su proyecto de crear “una música para iglesia bien reglada” con versiones de esta coral.

En primer lugar, Bach abre con Nun komm der heiden Heiland el Orgel-Büchlein, su ciclo de arreglos para órgano de corales compuesto fundamentalmente entre 1707 y 1715 en Weimar. Aparte del arreglo que forma parte de este ciclo, Bach escribió al menos dos preludios para órgano basados en esta melodía y los incorporó a la serie que se conoce como Los Dieciocho. Aquí podéis escuchar uno de ellos interpretado por Ton Koopman. Después, Bach inició con Nun komm der heiden Heiland el año litúrgico en su primer ciclo de cantatas de Leipzig, utilizando para ello una obra escrita en 1714, cuando ocupaba el cargo de Konzertmeister en la capilla ducal de Weimar. Se trata de la cantata BWV 61. Por último, Bach también abrió con una cantata del mismo título, la BWV 62, el año litúrgico de su segundo ciclo de cantatas en Leipzig, el de las llamadas cantata coral.

Nun komm der heiden Heiland, BWV 61, es por tanto una obra temprana dentro de la producción de cantatas de Bach. El texto lo tomó de Erdmann Neumeister, teólogo, pastor y poeta, autor de los textos de muchas de sus primeras cantatas.

II. Un esbozo de interpretación

En pocas cantatas de Bach es tan evidente lo que Eric Chafe llama la matriz hermenéutica de la teología protestante como en ésta. El texto de Neumeister marca de forma nítida las dimensiones histórica, salvífica y escatológica de la festividad y enlaza con naturalidad los objetivos interpretativo y devocional de toda cantata.

Como corresponde a una obra que abre el periodo de Adviento, tanto el texto de la coral como el de la cantata tratan el tema de la venida de Cristo. Aquí este tema se abre de forma cuádruple remitiendo a los diferentes sentidos de esta venida. El coro que abre la obra alude a la venida de Jesús como hecho histórico, como acontecimiento material: el nacimiento de Jesús en Israel. El primer aria, Komm, Jesu, komm zu deiner Kirche (Ven, Señor, a tu iglesia) entiende la venida de Cristo como su venida espiritual a la iglesia a través de la palabra y los sacramentos, mientras que el segundo aria Öffne dich, mein ganzes Herze (Ábrete, corazón, por completo) remite a la llegada de Cristo al alma a través de la fe. En ambos casos, la venida de Cristo es su venida espiritual, primero en su dimensión colectiva y después en la individual. Por último, la coral que cierra la obra alude a la segunda venida de Cristo al final de los tiempos.

Bach reproduce la naturaleza cuádruple de la interpretación de Neumeister a través del estilo de cada movimiento y de la línea armónica ascendente de la obra.

III. Una guía para la escucha

[Podéis escuchar la cantata en una formidable versión en concierto con el Concentus Musicus Wien y el Coro Arnold Schoenberg dirigidos por Nikolaus Harnoncourt y con Christine Schaeffer, Bernarda Fink, Ian Bostridge y Christopher Maltmann como solistas: I, II, III, IV, V y VI. Y aquí podéis seguir el texto en alemán y castellano.]

Siempre me ha gustado de forma especial la brillante organización del coro que abre esta obra y, no hay que olvidarlo, el año litúrgico. Bach organiza este coro superponiendo una obertura francesa y una coral protestante. La estructura bipartita lento-rápido de la obertura francesa se corresponde con una división de los cuatro versos de la primera estrofa en dos partes, correspondiéndole los dos primeros a la parte solemne y lenta de la obertura y tratando los dos últimos de forma fugada para el segmento rápido de la pieza. La obertura francesa solía tocarse en las óperas de la corte de Versalles mientras el rey entraba en la sala. Aquí es otro Rey el que llega.

El primer recitativo, para tenor, comienza en un estilo secco tradicional, pero se va convirtiendo en un arioso en el que la voz y las cuerdas juegan con figuras imitativas. El primer aria del tenor prosigue con el tono y el estilo del recitativo, continuando los juegos imitativos y utilizando la repetición frecuente de un ritornello para darle unidad a la pieza.

A pesar de mi predilección por el coro inicial, la ingeniosísima construcción del breve recitativo para bajo constituye, sin duda, el momento más logrado de la cantata. El solista -conviene recordarlo, normalmente la vox Christi– menciona a Jesús que llama a nuestra puerta mientras que las cuerdas en pizzicato reproducen esa llamada. Esta figura onomatopéyica y el expresivo recitado del bajo convierten este breve movimiento en una pieza memorable.

A diferencia de la anterior, el aria para soprano no tiene más acompañamiento que el del bajo continuo, permitiéndole así mayor expresividad, seguramente como reflejo de la naturaleza subjetiva del tema del texto: la llegada de Cristo al alma.

Resulta difícil no admitir que la coral que cierra la cantata es el momento más flojo de la obra. No porque su tono jubiloso y el tratamiento del texto en cinco partes no estén a la altura del resto, sino porque su cortísima duración le da a la pieza un carácter truncado, casi mutilado y la incapacita para convertirse en su clímax. Esto se debe, por supuesto, a la decisión de Neumeister de tomar sólo dos versos de la última estrofa de la coral original. Alfred Dürr aventura que un Bach más maduro habría tenido pocos problemas en solucionar la decisión de Neumeister añadiéndole a la estrofa el texto que hubiera considerado oportuno, pero el Bach de Weimar dio por buena la indiferencia del libretista hacia la coral e hizo lo que pudo con lo que tenía.

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