Feliz cumpleaños, monsieur Lully

Posted on 28/11/2012

0


I.

Un día como hoy de 1632 nacía en Florencia Giovanni Battista Lulli, hijo de un modesto molinero de la ciudad. Sus dotes para la música le hicieron ir ganando fama a medida que crecía y lo llevaron a instalarse en Francia, donde trabajo como profesor de italiano y músico para diversas familias de la aristocracia y donde refinó sus gustos y pudo terminar su educación. Allí comenzó también a hacerse llamar por la traducción francesa de su nombre: Jean-Baptiste Lully.

A finales de 1652 comenzó a trabajar en la corte de Luis XIV como bailarín y allí rápidamente se ganó la admiración, primero, y la amistad, después, del rey, que lo consideraría durante el resto de su vida uno de sus pocos verdaderos amigos, incluso cuando los habituales escándalos en los que el promiscuo Lully se veía envuelto lo llevaban a caer en desgracia entre la aristocracia francesa. De los primeros años en la corte data su música para los ballets que el rey organizaba en Versalles y en los que ambos acostumbraban a participar como bailarines. También durante este tiempo colaboró a menudo con Molière, componiendo música para muchas de sus piezas teatrales. A medida que, con el avanzar de su edad y la disminución de sus habilidades físicas, la pasión del rey por la danza disminuía, Lully comenzó a componer óperas creando un modelo ajeno al italiano, que él consideraba poco adecuado para el gusto del público de Versalles y la lengua francesa.


Escena de la película Tous les matins du monde en la que suena la Marche pour la Ceremonie turque que Lully compusiera para la obra de Molière Le bourgeois gentilhomme y que aquí interpreta Le Concert des Nations bajo la dirección de Jordi Savall

Lully murió en 1687 de una infección causada al golpearse el pie con el bastón que utilizaba para dirigir su orquesta.

II.

De entre los muchos rasgos que Bach heredó de la música de Lully, y que son especialmente perceptibles en sus cuatro Suites para Orquesta, cabe destacar lo que en el barroco se conocía como Obertura Francesa. Esta forma de obertura, con la que Lully comienza casi todas sus obras y que solía sonar mientras el rey entraba en la sala, es una pieza dividida en dos partes, la primera de ellas lenta y solemne, con aire de marcha, y la segunda rápida y a menudo fugada. Al final de la pieza puede o no recuperarse el ritmo y el tema iniciales. La Obertura francesa se convirtió en una de las más utilizadas del barroco y es frecuente en las obras de Handel (la de su Mesías es una de las más conocidas), Purcell y el propio Bach, que abría con oberturas francesas casi todas sus suites y no pocas cantatas.

Anuncios