Una introducción a BWV 140. Wachet auf, ruft uns die Stimme

Posted on 18/11/2012

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I. Introducción

El número de semanas que separa la festividad de la Santísima Trinidad del inicio del Adviento varía según la fecha en la que haya caído la Pascua. En muy pocos casos -sólo cuando el domingo de Resurrección se celebra antes del 27 de marzo- ese periodo se extiende hasta las ventisiete semanas que prevé el calendario litúrgico. Durante la vida de Johann Sebastian Bach sólo cinco años tuvieron tantas semanas entre la Trinidad y el Adviento. En 1690 y 1693, Bach era todavía un niño. En 1704, el joven Bach ocupaba el cargo de organista en Arnstadt y el consejo de la ciudad le reprochó que no hubiera preparado ninguna música especial para esa fecha. Ya en su madurez, durante su estancia en Leipzig, los años 1731 y 1742 también tuvieron un domingo vigésimo séptimo después de Trinidad. Para el primero de ellos, Bach habría de componer una de sus mejores cantatas, una obra que volvió a interpretar en 1742 y que, desde entonces, se encuentra entre las composiciones corales más interpretadas de Bach.

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Representación de William Blake de la parábola de las diez vírgenes

El evangelio de ese día (Mateo, 25, 1-13) cuenta la parábola de las vírgenes prudentes y las necias, que esperan la llegada del novio. Para comentar ese texto -de marcado carácter escatológico y que, de algún modo, entronca ya con el espíritu de espera propio del Adviento- Bach decidió componer una cantata coral a partir del himno Wachet auf, ruft uns die Stimme, escrito en 1599 por Philipp Nicolai. Las peculiaridades de este himno dividido en tres estrofas lo hacían poco idóneo para el tratamiento que Bach había utilizado de forma habitual para su ciclo de cantatas coral de 1724-1725, con insertos madrigalescos a lo largo del texto del himno, y eso lo llevó a utilizar otra estrategia: las tres estrofas se mantienen intactas en el primer, cuarto y séptimo movimientos y los restantes movimientos incorporan textos afines completamente nuevos (cuyo autor, por cierto, desconocemos).

II. Una guía para la escucha


Aquí podéis escuchar una magnífica versión de la cantata interpretada por el Coro y Orquesta Barrocos de Amsterdam dirigidos por Ton Koopman. Y aquí podéis seguir el texto en alemán y castellano.

1. Coral: Wachet auf, ruft uns die Stimme
S + ATB, oboes I,II y taille, cuerdas + violín piccolo, bajo continuo

Empieza la cantata con lo que siempre me ha parecido uno de los movimientos más prodigiosos de toda la obra de Bach. El compositor trata la primera estrofa de la coral siguiendo muchas de las estrategias habituales en estos casos: la(s) soprano(s) recita(n) la estrofa de forma solemne y con notas largas mientras que el acompañamiento orquestal crea una estructura de marcha independiente con motivos melódicos propios, aunque inspirados en la melodía de la coral. Los violines y los oboes inician una serie de pautas imitativas que anticipan, tal vez, la estructura dialogada de la obra. El resto de las voces acompañan el recitado de la(s) soprano(s) con figuras más libres y veloces, completamente independientes de la melodía de la coral, y que parecen revolotear a su alrededor. En un momento dado, aparece un “Aleluya” que rompe la estructura del movimiento y que es tratado de forma fugada a partir de la melodía del ritornello orquestal.

2. Recitativo: Er kommt
T y bajo continuo

Los tres solistas que intervienen en la cantata -soprano, tenor y bajo- tienen los papeles perfectamente asignados: el tenor hace las veces del narrador, la soprano representa el alma y el bajo, a Cristo. En este primer recitativo secco anuncia con alegre excitación la llegada del Novio y sirve como introducción al aria donde éste y el alma se encuentran.

3. Aria (dueto): Wann kommst du, mein Heil?
SB, violín piccolo, bajo continuo

Otro prodigio de invención melódica de Bach, el primer aria de la cantata recuerda mucho al famosísimo Erbarme dich de la Pasión según San Mateo. Pero mientras que en éste el instrumento obligato marcado por Bach era un violín normal, aquí Bach especifica que el instrumento solista debe ser un violín piccolo, algo más pequeño y afinado una tercera más alto, lo que le da a la pieza un aire más luminoso y alegre. El diálogo remite también al dueto de la cantata BWV 21 y, aunque ahora el efecto es menos operístico, el resultado es, con un carácter marcadamente místico, una de las cimas de la música amorosa de todos los tiempos.

4. Coral: Zion hört die Wächter singen
Tenor, cuerdas y bajo continuo

Bach no nos da tregua y, tras el emocionante dueto, comienza la conocidísima segunda estrofa de la coral, que aquí interpreta(n) solo(s) el(los) tenor(es). La estrofa se recita ligeramente embellecida mientras que las cuerdas interpretan un motivo completamente independiente que ha adquirido una enorme popularidad y de la que el propio Bach realizó un arreglo para órgano.

5. Recitativo: So geh herein zu mir
B, cuerdas + violín piccolo, bajo continuo

A diferencia del anterior, este recitativo no lo canta el tenor -es decir, recordemos, el narrador-, sino el bajo, que representa a Jesús. En él, el novio acepta y toma a la amada. El poco habitual acompañamiento de cuerdas representa musicalmente la importancia del momento.

6. Aria (dueto): Mein Freund ist mein!
SB, oboe y bajo continuo

El segundo aria dueto de la cantata (sí, ya sabéis que son una de mis debilidades) vuelve al territorio de la música amorosa. Algunas extrañas incongruencias del texto no impiden que la pieza tenga un delicioso aire operístico, con los dos personajes celebrando las alegrías de su unión. La melodía del oboe y el acompañamiento del bajo continuo tienen un aire inconfundible de danza. La tradición mística cristiana -tan cara al espíritu barroco- de reflejar con los recursos del amor profano la unión mística del alma y Dios alcanza aquí otra de sus cotas máximas, en este caso además con una combinación logradísima de levedad e intensidad.

7. Coral: Gloria sei dir gesungen
SATB, bajo continuo e instrumentos

El movimiento final, escrito como de costumbre para cuatro partes, está contruido a partir de la última estrofa de la coral. El violín piccolo dobla a la soprano. La combinación de serenidad solemne y alegría constituyen una clausura perfecta para una de las mejores cantatas de Bach.

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