Una introducción a BWV 82. Ich habe genug

Posted on 04/11/2012

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I. Presentación

¿Existen en la historia de la música otras obras tan bellas como los dos primeros arias de esta cantata? Posiblemente sí, pero son poquísimas. En muy contadas ocasiones una melodía ha sido capaz de reproducir y suscitar un afecto tan complejo y rico en matices.

Ich habe genug es la más grabada de las cantatas de Bach y seguramente ya era una de las más populares en vida de su autor, que la interpretó en más ocasiones que cualquier otra obra suya. En esta tercera semana vamos a escuchar una cantata relativamente breve y mucho más sencilla que las que hasta ahora hemos escuchado. Aquí no hay fugas vertiginosas ni instrumentaciones complejas ni coros expansivos. Esta vez sólo tenemos una voz y un sencillo conjunto instrumental dedicados a expresar la más profunda de las emociones humanas.

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El anciano Simeón coge en sus brazos a Jesús en un cuadro de Rembrandt.

II. La festividad de la Purificación de la Virgen, el anciano Simeón y el Nunc dimittis

En casi todas las imágenes que existen de él, el anciano Simeón parece cansado. A lo largo de los años de su vida, al viejo le habrá correspondido la común proporción de alegrías y tristezas, de encuentros y pérdidas, de esperanzas y preocupaciones que hacen imposible pasar cierta edad de otra manera. Y, sin embargo, en el cansancio de Simeón hay algo distinto. Un día se le prometió que no moriría sin ver al Mesías. Él decidió creer la promesa y desde entonces ha vivido como quien vive en una profecía, ha vivido esperando.

Por eso, en el Templo, cuando reconoce en el niño de la joven María al Mesías prometido, no puede evitar cogerlo en brazos y, por fin, descansar:

Ahora despides, Señor, a tu siervo, conforme a tu palabra, en paz.
Porque han visto mis ojos tu salvación,
La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
Luz para ser revelada a los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel

Del mismo modo que muchísimos artistas han representado el encuentro de Simeón y la Sagrada Familia -más próxima a las tradiciones cristianas que los rituales de purificación y presentación en cuyo contexto se produce-, a estas palabras les han puesto música numerosos compositores a lo largo de los siglos. Es el famoso Nunc dimittis, uno de tres himnos cristianos que proceden de los Evangelios.


Una de las versiones más devastadoras del Nunc dimittis, la compuesta por Arvo Pärt en 2001 y que aquí interpreta el Coro de Cámara Filarmónico de Estonia bajo la dirección de Paul Hillier

III. Historia de la cantata

Ich habe genug, BWV 82, es una de las tres cantatas que han llegado hasta nosotros que Bach escribiera para la festividad de la Purificación de la Virgen. La obra se estrenó en Leipzig el 2 de febrero de 1727 y debió de ser un éxito puesto que Bach volvió a interpretarla en al menos otras tres ocasiones. En 1730 o 1731, Bach estrenó una nueva versión cambiando al bajo solista por una soprano, el oboe por una flauta y trasladando la música a Mi menor. En 1735 la cantata volvió a interpretarse, seguramente en esta segunda versión. Por último, casi al final de la vida de Bach, Ich habe genug fue interpretada de nuevo en un arreglo casi idéntico al del estreno original. Actualmente continúan grabándose ambas versiones con la numeración BWV 80 en la versión para bajo y oboe y 80b en el arreglo para soprano y flauta.

Como ocurre en las otras cantatas para esta festividad, Ich habe genug se centra en el personaje de Simeón y deja de lado la Purificación de la Virgen y la Presentación de Jesús. Ignoramos quién fue el autor del texto que, inspirándose en las palabras de Simeón, explora el tema del deseo de la muerte, de la voluntad de abandonar “las cadenas del cuerpo” y “descansar en la fresca tierra” y en el seno de Dios. Se trata, sin duda, de uno de los textos más decididamente místicos a los que Bach puso música.

Sigue leyendo. Escucha la cantata. Lee un texto sobre sus distintas grabaciones.

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