Una introducción a BWV 80. Ein feste Burg ist unser Gott

Posted on 31/10/2012

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Así encontramos a Lutero, dispuesto a unirse a nuestro proyecto, en el tablón de anuncios de la iglesia mayor de Celle, en la Baja Sajonia

I. La coral

Ein feste Burg ist unser Gott (Nuestro Dios es una poderosa fortaleza), el más conocido de los himnos compuestos por Lutero, fue escrito entre 1527 y 1529. Considerado a menudo el “himno de batalla” del protestantismo, ha sido traducido a numerosas lenguas y es interpretado aún hoy en iglesias de todo el mundo. Aquí podéis escuchar dos grabaciones: la versión a capella que aparece en la película La cinta blanca de Michael Hanecke y la versión grabada en 1931 por la soprano Lotte Lehmann.

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Edición facsímil del manuscrito de Lutero

Como pieza fundamental de la liturgia luterana, de esta coral se han escrito numerosas armonizaciones y adaptaciones para órgano. El propio Bach, Pachelbel, Buxtehude o Max Reger, entre muchos otros, han adaptado el himno a las necesidades de cada memoento histórico y comunidad. Aquí podéis escuchar un arreglo para órgano de Dieterich Buxtehude, interpretado por Ton Koopman. Mendelsohn basó en este himno el cuarto movimiento de su quinta sinfonía, la llamada Sinfonía de la Reforma.

II. Historia de la cantata

El lugar ocupado por Ein feste Burg ist unser Gott dentro del conjunto de las cantatas de Bach siempre ha sido especial. No sólo se encuentra entre las cantatas más populares -habiendo sido la primera obra vocal de su autor en aparecer publicada en 1821 por los editores Breitkopf y Härtel de Leipzig- sino que además, como ocurre con la coral de Lutero que está en su origen, ha adquirido un estatus simbólico dentro de las historias de la tradición protestante y de la nación alemana.

Sin embargo, esa popularidad, como sucede a menudo, está en la base de una cierta perversión del uso de la obra que se ha visto potenciada además por la edición, en la edición de la Bach-Gesellschaft en 1870, de la obra en la versión corregida y ampliada del Wilhelm Friedemann Bach, hijo del compositor, que para su interpretación de la cantata paterna en Halle cambió los oboes de las partes corales por trompetas y añadió instrumentos de percusión, potenciando el tono épico de la pieza y propiciando su reapropiación por parte del nacionalismo militarista alemán, que halló en una peculiar visión secularizada del protestantismo el signo de identidad más nítido del nuevo estado. Esta versión -durante años considerada “la verdadera”- es la que se ha interpretado con insistencia en todas las grandes ocasiones bélicas alemanas: la Guerra Franco-Prusiana de 1870-1871, la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, durante la cual el coro inicial de la cantata servía para abrir los boletines de noticias radiofónicos. Lo verdaderamente sorprendente es que esta versión épica y adulterada de la cantata haya seguido y siga interpretándose en un momento en el que conocemos la partitura original y sabemos con certeza que el añadido de trompetas y timbales es posterior a la muerte de Bach.

Más dudoso es el origen de la obra dentro del conjunto de la producción de su autor. Pocas otras cantatas tienen una génesis tan compleja y en pocas de ellas resulta tan difícil cifrar la fecha de composición de cada uno de sus movimientos. Sabemos con certeza que la cantata procede de una pieza anterior compuesta en Weimar para el Tercer Domingo de Cuaresma. De esta cantata -llamada Alles, was von Gott geboren y clasificada como BWV 80a en el catálogo de la Bach-Gesellschaft- se conseva tan sólo el texto, por el que podemos saber que la estructura de la cantata era prácticamente idéntica con la única excepción del añadido de los movimientos primero y quinto, que no existen en 80a. Incapaz de utilizar esta cantata tras su llegada a Leipzig -pues allí no se celebraban servicios cantados durante el Adviento y la Cuaresma-, Bach recicla la obra para convertirla en una cantat-coral para el Día de la Reforma y en 1723 se estrena una primera versión de Ein feste Burg, la clasificada como 80b, de la que sólo han llegado a nosotros fragmentos. Por estos fragmentos sabemos que el aria del segundo movimiento era idéntica a la que escuchamos hoy, pero que el primer movimiento, el coro que canta la primera estrofa del himno luterano, era completamente distinto y consistía en una mera armonización para cuatro voces de la coral.

¿De qué época proceden entonces el primer y quinto movimientos de la versión final de la cantata? Sin que se hayan conservado partituras de la época es difícil afirmar algo al respecto de manera concluyente, pero el peculiar uso del doble bajo continuo (con la utilización simultánea de clave y órgano) y el tratamiento motetesco de las voces a la manera del stile antico nos permiten asociar estos movimientos con La Pasión según San Mateo, de 1736, y con obras de la última década de la vida del compositor.

[Nota: Aunque siempre he creído, y así lo afirman muchos textos sobre la cantata 80, que el añadido de trompetas y percusión realizados por el hijo de Bach tenían como objeto una interpretación de la cantata en la ciudad de Halle, Christoph Wolff sostiene en un ensayo sobre Ein feste Burg que Whilelm Friedemann utilizó la música del primer y quinto movimientos para una composición nueva con texto en latín y que es en esta versión paródica de ellos donde cambió la instrumentación. De ser cierto, y las pruebas que ofrece son concluyentes, la interpretación de la cantata de Johann Sebastian con los arreglos de su hijo es una falsificación aún mayor]

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