Una guía para la escucha de BWV 80. Ein feste Burg ist unser Gott

Posted on 31/10/2012

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Lee una introducción a la cantata.

Resulta difícil apreciar por completo la cantata Ein feste Burg sin estar familiarizado con la coral luterana que está en su origen. Los destinatarios originales de la cantata -los feligreses de la Thomaskirche de Leipzig de la primera mitad del siglo XVIII- conocían la música y la letra del himno del mismo modo que cualquier católico español que creciera a mediados del siglo XX conocería la música y la letra con la que se cantaba en todo el país el Cordero de Dios o la Salve gregoriana. Aunque el carácter de “himno de batalla” de la composición de Lutero nos hacen pensar en una combinación entre la Salve y el himno nacional. Por eso, a quien no lo conozca, le conviene escuchar el himno de Lutero dos o tres veces antes de volver a la cantata.

Aquí podéis encontrar el texto en alemán y castellano y en YouTube es fácil encontrar algunas de las versiones: la de Harnoncourt, la de Herreweghe (incomprensiblemente, con trompetas y percusión), la de Koopman o la de Rifkin (con una voz por parte).

I. Coral. Ein feste Burg ist unser Gott (Re mayor)
SATB, oboes I-III al unísono, cuerdas y bajo continuo

Estamos ante uno de los comienzos más impresionantes de toda la producción de Bach, un coro de una riqueza y complejidad que admite pocas comparaciones en la historia de la música y seguramente la culminación de cuanto su autor compuso basándose en corales. Se trata de un motete-coral de nada menos de 228 compases en el que cada línea de la coral es tratada a modo de fuga, con las líneas melódicas ligeramente modificadas para adecuarse mejor a los requisitos del género. La complejidad aumenta al combinarse la exposición de las fugas basadas en la segunda y cuarta líneas con la repetición de la primera y tercera. Al final de la exposición de cada línea los oboes al unísono y el bajo continuo reproducen en canon la melodía inalterada de la coral. La repetición del cantus firmus en lo más alto y más bajo de la escala cromática simboliza la validez universal de la obra, su capacidad para abarcar el mundo entero.

2. Aria [+ Coral] Alles, was von Gott geboren. (Re mayor)
SB, oboe, cuerdas y bajo continuo

Quien me conoce, lo sabe: es muy fácil ganarme con un dueto vocal, del mismo modo que es muy fácil ganarme con una línea bonita de oboe o con una fuga permutatoria vertiginosa. Este me parece especialmente maravilloso, aunque sólo sea por su anomalía.

Las cuerdas interpretan un ritornello de semicorcheas frenéticas que reproducen el fragor de una batalla o la marcha firme de un ejército. Contra ese fondo, el bajo canta un aria rica en coloraturas y la soprano entra recitando la segunda estrofa de la coral con más motivos ornamentales a medida que avanza cada verso. El oboe la dobla. Bajo y soprano apenas se tocan, de modo que la pieza, más que un dueto, es casi un aria para bajo y la soprano parece integrarse en un fondo riquísimo que une la intensidad del bajo continuo y la solemnidad y firmeza de la coral.

3. Recitativo. Erwäge doch (Si menor/fa sostenido menor)
B y bajo continuo

Este recitativo, por su estilo, remite directamente al origen de la cantata durante el periodo de Weimar, con la división de la pieza en dos partes: la primera a secco y la segunda, que a pesar de cubrir una sola frase dura casi lo mismo que la primera mitad, en arioso.

4. Aria. Komm in mein Herzenhaus (Si menor)
S y bajo continuo

El aria para soprano continua con el carácter del recitativo anterior: ambos están en modo menor, con el único acompañamiento del bajo continuo y ambos se alejan del material temático de la coral. La pieza nos lleva a un terreno más personal, después de las huestes, ejércitos, batallas y ciudadelas de los dos primeros movimientos, invitando a Jesús a entrar en nuestros corazones.

5. Coral. Und wenn die Welt voll Teufel wär (Re mayor)
SATB al unísono, oboe d’amore I, II, cuerdas y bajo continuo

El quinto movimiento retoma el modo mayor y el tema de la coral recitando su tercera estrofa en un modo que contrasta con el tratamiento del primer movimiento. Si en éste la coral era la base para la construcción de un motete, ahora las voces cantan al unísono y sin decorar la melodía luterana y la riqueza viene de la tensión con la parte instrumental, mucho más compleja.

6. Recitativo. So stehe dann (Si menor/Re mayor)
T y bajo continuo

El recitativo del tenor sigue un esquema idéntico al del bajo en el tercer movimiento, con una primera mitad a secco y una segunda en arioso. En él el tenor exhorta al alma a mantenerse junto “al estandarte de la sangre de Cristo” durante la batalla, porque suya es la victoria. Basta mantener la palabra de Dios inalterada para vencer.

7. Dueto. Wie selig sind doch die (Sol mayor)
AT, oboe da caccia, violín, bajo continuo

Este dueto (idiosincrasias personales aparte) es la otra gran cumbre de la cantata. Una pieza para tenor y contralto acompañados por una curiosísima instrumentación de oboe da caccia, violín y bajo continuo que funciona como un quinteto absolutamente delicioso. El material musical procede del texto y se desarrolla en forma de motete, alternando patrones homofónicos e imitativos.

8. Coral. Das Wort sie sollen lassen stahn (Re mayor)
SATB, instrumentos y bajo continuo

La obra termina, como es habitual, con una exposición a cuatro partes de la cuarta estrofa de la coral luterana. Con los oboes y las cuerdas doblando las voces el final adquiere el tono solemne y afirmativo que la cantata y la festividad exigen.

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