Una guía para la escucha de BWV 21. Ich hatte viel bekümmernis. Segunda parte.

Posted on 28/10/2012

0


Segunda parte

7. Recitativo (Dialogus soprano, bass): Ach Jesu, meine Ruh (Mi bemol mayor/Si bemol mayor)
SB, cuerdas y bajo continuo

Si la primera parte de la cantata trataba el tema de la oposición entre la fe y la experiencia cotidiana, esta segunda parte explora el lugar de la intersección de la fe y la experiencia. Es un intento de descripción del modo en el que la Trost divina opera en el alma llenándola de amor y alegría. Por eso, no es casual que, mientras que la primera parte se movía musicalmente en modo menor, el recitativo que abre la segunda esté desde un principio asentado en el modo mayor.

El único recitativo de la primera parte estaba situado en el centro de la estructura simétrica del conjunto y constituía su punto más intensamente angustiado. El único recitativo de la segunda parte, en cambio, sirve sóño para abrir el camino que en esta se va a recorrer. El alma comienza preguntando en una manera que nos remite a lo escuchado hasta ese momento: Ach Jesu, meine Euh, mein Licht, wo bleibst du? (Ay, Jesús, mi descanso, mi luz, ¿dónde estás?) Y, de pronto, contra todo ll esperado, Jesús (el bajo), responde: Ich bin bei dir (Estoy contigo). Y en seguida anuncia el consuelo -la Licht des Trostes, la Luz del consuelo- que anunciaba ya el primer coro de la obra. Así el inicio de la segunda parte marca ya el punto de inflexión de la obra.

8. Aria (soprano, bass): Komm, mein Jesu, und erquicke/Ja, ich komme und erquicke (Mi bemol mayor)
SB y bajo continuo

Los duetos no eran algo infrecuente en las cantatas religiosas del mundo protestante. Sin embargo, éste tuvo que ser para los oyentes una auténtica sorpresa, ya que nada lo anuncia ni permite anticiparlo en la primera parte. El contraste entre oscuridad y luz, entre angustia y consuelo del recitativo, deja paso a un aria apasionada que difiere poco de los duetos amorosos de la ópera profana del momento.

En el aria, el alma y Jesús se enzarzan en un juego amoroso de antítesis (sterben/leben, verderben/erben, verloren/erkoren) que anticipa el aria final de la obra. El ritmo se va acelerando en la parte central de la pieza como anticipando la felicidad que el alma anhela.

El tono amoroso de la pieza ha llevado a menudo a vincularla al pietismo. Si bien es innegable la afinidad entre el lenguaje del texto y la corriente más emotivista del luteranismo del XVIII, hace falta reconocer la función precisa que toda la retórica amorosa de este aria tiene en el conjunto de la obra conviriténdola en el punto de interiorización por parte del alma de la fe, el momento -fundamental en la teología luterana- del giro de la comprensión de la palabra de Dios como algo externo que nos llega en la escritura a la vivencia interior de la fe.

9. Coro: Sei nun wieder zufrieden, meine Seele (Sol menor)
SATB (+ SATB ripieno) y bajo continuo (en la segunda estrofa, trombones I-IV, oboe y cuerdas)

Este coro, como los de la primera parte, vuelve a tener una estructura de motete que lo vincula con las formas más tradicionales de la música religiosa protestante. Aquí, en cambio, la unidad tonal de la pieza y la elegante forma en que la instrumentación se amplia en al segunda estrofa remite a procedimientos compositivos más modernos. Se trata del único fragmento en modo menor de la segunda parte de la cantata, lo que puede deberse a su pertenencia a la cantata original de la que ya hemos hablado.

Con la combinación de fragmentos bíblicos y de la estrofa de una coral luterana, este coro pone en relación la escritura y la iglesia en un momento en el que, tras la aparición de la voz de Jesús, al alma sólo le queda la espera del cumplimiento de sus promesas.

10. Aria (tenor): Erfreue dich, Seele, erfreue dich, Herze (Fa mayor)
T y bajo continuo

Este aria representa la alegría del alma en unión con Dios. Desde todos los puntos de vista, da la vuelta por completo a la tonalidad afectiva de la cantata, algo que aparece reflejado en la conversión de las lágrimas (Weinen) en vino (Wein) que el texto menciona y que remiten al episodio de las bodas de Caná.

11. Coro: Das Lamm, das erwürget ist (Do mayor)
SATB (+ SATB ripieno), trompas I-III, oboe, cuerdas, fagot y bajo continuo

El coro final de la cantata parece haber sido escrito para superar y llevar a un plano universal las contradicciones que atraviesas la obra: tribulaciones/consuelo, experiencia/ fe, Antiguo/Nuevo Testamento… La estructura repite la del coro que cerraba la primera parte de la cantata, pero esta vez en modo mayor. La obra culmina en clave de eternidad el camino recorrido en la cantata, algo que podemos percibir tanto en el texto, extraído del Apocalipsis como de procedimientos habituales en la obra de Bach, como la inclusión de las tres trompetas que simbolizan la Santísima Trinidad.

Anuncios
Etiquetado: