Algunos órganos del norte de Alemania: (I) Baja Sajonia

Posted on 11/10/2012

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Durante los últimos días, el autor de este blog ha viajado por el Norte de Alemania con el objetivo inicial de llegar a conocer dos ciudades fundamentales en los años de formación de Johann Sebastian Bach: Lüneburg y Lübeck. Como todo viaje que de verdad lo sea, éste ha sufrido sus desvíos imprevistos y los consiguientes descubrimientos inesperados. Así, si estas páginas tuvieran un alcance menos limitado, ahora aquí se hablaría de la Blutwurst del Luther & Wegner de la Gendarmenmarkt, capaz de hacer olvidar todas las morcillas peninsulares; del laberinto que se esconde bajo un Biergarten del barrio berlinés de Friedrichschein, al que sólo se accede con los ojos vendados; de la arquitectura rural del sur de la península de Jutlandia, tan distinta nada más cruzar la frontera danesa, e incluso antes, de la alemana; de las formas de ahumar cervezas y salchichas, o de la mejor soprano wagneriana de todos los tiempos y su arrebatada y arrebatadora interpretación de Sieglinde en La Valquiria de la Staatsoper de Barenboim. Con un poco de imaginación y arte del meandro verbal, algunos de estos temas encajarían bien en un blog de temática bachiana -pienso, sobre todo, en las morcillas y las cervezas-, pero voy a tratar de ceñirme en lo posible a un sólo aspecto de este viaje: los órganos de las iglesias del Norte de Alemania, que el autor de este blog y su acompañante han fotografiado compulsivamente.

A finales del siglo XVII, en las prósperas ciudades del Norte de Alemania -muchas de ellas asociadas a la Liga Hanseática- había florecido el arte de la construcción de órganos de iglesia, máquinas descomunales (sin duda, las mayores y más complejas de su época) que permitieron el nacimiento de una escuela musical que desarrolló posibilidades interpretativas y compositivas para el instrumento inimaginables en otras partes del imperio y del resto del mundo. Esta escuela, cuyo inicio suele situarse comúnmente en el magisterio del organista de la Oude Kerk de Amsterdam Jan Pieterszoon Sweelinck sobre una serie de jóvenes músicos de la región, alcanzó su periodo de máximo esplendor durante la juventud de Bach en figuras como Georg Böhm, Johann Adam Reincken y, sobre todo, Dieterich Buxtehude.

En marzo de 1700, Johann Sebastian Bach, que acababa de cumplir los quince años, dejó la ciudad de Ohrdruf, en la que vivía con un hermano mayor desde que quedara huérfano de padre y madre, y se instaló en Lüneburg para completar sus estudios en la escuela de San Miguel, de cuya coral pasó inmediatamente a formar parte. Aunque al poco tiempo de llegar allí, le cambió la voz y perdió el tono de soprano que le había hecho popular, Bach consiguió seguir formando parte del selecto coro de maitines de la escuela y la iglesia de San Miguel, lo que le permitiría entrar en contacto con el formidable órgano de ésta.

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Órgano de la iglesia de San Miguel en Lüneburg

Seguramente, durante los dos años que Bach pasó en Lüneburg visitaría las demás iglesias de la ciudad y, sobre todo, de la de San Juan, la mayor de todas ellas, en la que ejercía de organista Georg Böhm, de quien se cree que fue maestro del joven y que, sin duda, es una de sus mayores influencias como compositor de música para órgano.

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El órgano de la iglesia de San Juan en Lüneburg

A pocos kilómetros de Lüneburg se encuentra la ciudad de Hamburgo, la mayor del imperio por aquel entonces, un lugar muy atractivo para un joven aprendiz de organista. En sus frecuentes escapadas a Hamburgo, Bach conoció a Johann Adam Reincken, que había sucedido a Heinrich Scheidemann, uno de los discípulos originales de Sweelinck, como organista de la iglesia de Santa Catalina. Y seguramente también tuvo la oportunidad de escuchar el órgano de la iglesia de Santiago, en la que veinte años más tarde se postularía para un puesto que finalmente no obtuvo.

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Órgano de la iglesia de Santiago, en Hamburgo

En 1702, acabados sus estudios, Bach decidió regresar a Turingia, donde los contactos familiares le harían más fácil encontrar un trabajo. Sin embargo, no tardaría en volver al Norte de Alemania, esta vez en una situación bien distinta, pero también atraído por el prestigio de los órganos y organistas de la región.

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Posted in: Viajes