Algunos ejemplos para ilustrar el asunto de las versiones

Posted on 29/09/2012

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Para ilustrar la entrada anterior he querido enlazar aquí algunas versiones del famoso inicio de La Pasión según San Mateo, el coro “Kommt, ihr Töchter”. Aunque en una escucha superficial lo que más llama la atención es la cuestión de las velocidades, conviene fijarse también en lo que a cada versión aportan los distintos enfoques, el uso o no de instrumentos de época o el número de intérpretes. Especialmente importante me parece la cuestión de la inteligibilidad y claridad del texto, así como la de su adecuación al uso devocional.

La primera versión que he elegido es la de Karl Richter y su orquesta y coro bachianos de Munich. Durante mucho tiempo las suyas se han considerado las versiones de referencia de la obra coral de Bach y todavía representan el paradigma del enfoque clásico.

Un caso especial dentro de la discografía de La Pasión según San Mateo es la de la grabación de Otto Klemperer de 1961. Durante las décadas de 1950 y 1960, Klemperer grabó para el sello EMI buena parte de las obras maestras de la música clásica con la Orquesta Philarmonia y muchos de los mejores cantantes de la época. El estilo de Klemperer, que a menudo se ha calificado de “granítico”, es extremadamente lento y macizo, como si en cada disco estuviera esculpiendo las piezas para dejarlas como testimonio perdurable de una cultura que se está extinguiendo. La lentitud y la solemnidad de esta versión llegan a un extremo que la convierten en una experiencia única, que se opone a todo lo que para mí significa la música de Bach, pero que no deja de ser profundamente emocionante. En efecto, aquí están los últimos testimonios de una civilización que desaparece.

He escogido como primera versión HIP la de Ton Koopman y el Coro y Orquesta Bach de Amsterdam. El constraste con las anteriores es evidente, en todos los sentidos. La reducción del coro y la orquesta y la aceleración de los tempi aportan una levedad a la obra que no encontrábamos en las anteriores y el contrapunto adquiere un sentido completamente nuevo. La utilización de instrumentos de época da una fisicidad al sonido que es lo que suele costar más a quienes llegan a este tipo de grabaciones acostumbrados al enfoque clásico y que, en cambio, resulta adictivo para muchos amantes de las grabaciones “de época”.

Como ya escribía en mi entrada anterior, mi Bach favorito es casi siempre el de Herreweghe. En esta grabación de La Pasión de la gira del año pasado, encontramos todas las virtudes de sus versiones: el equilibrio perfecto entre rigor y expresividad, la claridad prodigiosa de las estructuras (incomparable con cualquier otra versión que no sea OVPP)… Tal vez sólo quepa echar en falta un cierto filo que el Bach de Herreweghe tenía hace veinte años y que el director parece haber ido suavizando en sus últimas grabaciones.

Terminamos con dos versiones en las que una sola voz interpreta cada parte. En el caso de La Pasión según San Mateo, escrita para doble coro, eso quiere decir ocho personas. La reciente grabación de Paul MacCreesh ha despertado cierta polémica. En internet, el crítico David Hurwitz la calificó como “otro triunfo de la pedantería sobre el sentido común musical”. A mí me resulta impresionante, una grabación capaz de borrar de un plumazo toda la historia de la interpretación y registro de la obra y ponernos en relación con su esencia y sentido. MacCreesh utiliza solistas de primer orden -Mark Padmore, Deborah York, Magdalena Kozena…- que le dan una solidez tremenda a su proyecto, pero que en algún caso tienen problemas para acoplarse entre sí.

Termino este repaso con otra versión OVPP. La del conjunto barroco de Edimburgo Dunedin. Luminosa y nítida, representa todas las virtudes que ofrecen las nuevas perspectivas en la interpretación de las obras de Bach.

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