¿Cómo escuchar todas las cantatas sacras de Bach en un año?

Posted on 10/09/2012

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1. No hacen falta demasiados conocimientos previos para ponerse a escuchar las cantatas de Bach. La propia belleza de la música es la principal vía de acceso al conjunto. Sin embargo, quienes quieran perseverar en el viaje, pronto se darán cuenta de que el estudio va a ocupar una parte importante del tiempo: a diferencia de lo que ocurre con la música compuesta a partir de finales del siglo XVIII, la música de Bach pertenece a un orden social y cultural que nos resulta bastante ajeno y quien pretenda entender las cantatas en profundidad se encontrará inevitablemente investigando sobre musicología barroca, teología luterana, política y sociología alemanas del siglo XVIII… En la sección Materiales de este blog iré colgando textos, traídos de fuera o redactados por mí, que puedan ayudar en la tarea. Sin embargo, Soli Deo Gloria no es una wikipedia sobre la música de Bach: en muchos lugares de la red, se pueden encontrar textos que esta web no va a duplicar. A quien empieza ahora por primera vez a escuchar las cantatas de Bach no le vendrá mal tener antes claros cuatro o cinco conceptos: qué es, en términos generales, una cantata y a qué se le llamaba cantata sacra en Sajonia y Turingia en la primera mitad del siglo XVIII; qué es un recitativo, un aria y, sobre todo, una coral, es decir, cada una de las partes que solemos encontrar en una cantata de Bach; cómo está organizado el año litúrgico en el cristianismo luterano…

2. Lee antes de escucharlas los textos de las cantatas. Por muy buena que sea la música o por mediocre que pueda ser el texto de alguna de ellas, nunca podemos olvidar que una cantata es, en su origen, un dispositivo de interpretación y enriquecimiento de la lectura de la Sagrada Escritura. Entre las tareas que, como cantor de la Thomaskirche, le correspondían a Bach en Leipzig se encontraba la de seleccionar los textos de las cantatas e imprimirlos con antelación -a veces, incluso, todos los del mes siguiente aparecían impresos juntos- para que los fieles pudieran llegar el domingo a la iglesia conociéndolos de antemano.

3. No te dejes desmoralizar por la dimensión del proyecto. Si hemos de creer a su hijo Carl Philip Emmanuel, Bach compuso cinco ciclos anuales de cantatas, de los cuales se conservan tres bastante completos y un puñado de cantatas sueltas, es decir, unas doscientas cantatas sacras más los oratorios y las pasiones. De esto se deducen dos consecuencias: primero, que quien pretenda escuchar todas las cantatas de Bach en un año, deberá avanzar a un ritmo aproximado de cuatro por semana y, segundo, que ese ritmo no tiene nada que ver con la intención original de Bach ni con lo que habría escuchado un feligrés de Leipzig durante los años en que Bach trabajó en su ciudad. A un ritmo “natural”, la escucha de las cantatas de Bach nos exigiría, al menos, tres años. Escucharlas todas en un año es un empeño que tiene algo de desmesurado, como suelen tenerlo ciertas promesas -subir a un santuario descalzo, cubrirse el rostro con un velo negro el resto de la vida, etc-, y, como en esos casos, quien la ha hecho no espera que nadie le acompañe en todo el trayecto, aunque agradece cualquier compañía durante parte de él. Más allá de las promesas o las manías, encontrar el propio ritmo es la primera tarea de quien pretenda escuchar las cantatas de Bach.

4. Utiliza los recursos que existen en la red. Existen varias webs dedicadas a analizar una a una las cantatas de Bach. Sin lugar a dudas, la más completa es Bach Cantatas, que ofrece ensayos generales, estudios sobre intérpretes y, lo más importante, listados de grabaciones, debates y textos (con traducciones a muchísimas lenguas, incluidas el inglés y el castellano) de cada una de las cantatas. Simon Crouch tiene también una web llamada A Listener’s Guide to the Cantatas, con descripciones de cada pieza y un listado en orden de preferencia. Entre los libros que no tienen edición digital, yo recomendaría especialmente Analyzing Bach Cantatas, de Eric Chafe y la monumental The Cantatas of J. S. Bach, de Alfred Dürr, que hace todos los demás casi prescindibles.

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